Excusas analfabetas

Todos hemos estado allí, chateando con alguien que de pronto te dice “hacé lo que cientas”, y cuando intentás corregirlos de buena manera, explicándoles que lo único que te motiva es que aprendan a escribir bien – y tratando de ocultar la propia neurosis-, recibís respuestas tan locas como:

1. “Es que escribo sin mirar” – Claro, por eso tus dedos creen que la S está donde la C, o la V donde la B, o que la H y los acentos directamente no existen.

2. “Es que escribo muy rápido” – bueno,tambienevitalosespeciossitequitantiempo¿no?

3. “Es que estoy muy concentrado en lo que quiero decir y no presto atención” – No, estás muy concentrado en una estupidez y no te da la cabeza para acordarte de lo que te enseñaron en tercer grado.

4. “Me doy cuenta cuando lo leo, pero me da fiaca corregirlo” – Está bien, no podías ser sólo bruto e ignorante, también tenías que ser holgazán.

5. “Son las [hora de la madrugada], no esperes que también escriba bien!” – La brutalidad es directamente proporcional al paso del tiempo. ¿Quién lo hubiese imaginado?

Vivimos esperando que pase algo, y lo único que pasa es la vida.

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